6.11.13

La prueba


Mi cama era un océano al despertar, lector:
No sabrá creerme, pues los sueños son mentiras del despierto:
Pero al despertar nadaba en un estero de olvido,
me duplicaba la cerviz levantándola como una coral,
al jayán soñado maldecía, de viejo estío muerto sobre huellas:
Lo amé a usted, lector, pero vacié el costal de mi vagido
y en el albor de su conciencia fui otro montón de palabras,
todas bellamente acumuladas como hojas de otoño:
Usted sabría pisarlas con inocencia:
y hacerlas reclinar sobre su pecho me fue imposible, lector mío,
en eriales distantes su dicha era el espejo mil veces roto,
las palabras mil veces dichas:
Fue ese el momento del llanto y el naufragio, lector:
Para probárselo me arranco ahora la cabeza

y se la dejo sobre esta i. 

5.11.13

Fiebre en las palabras

Cuando de noche se desea el día,
pero sólo en el sueño del ojo se abre el alba,
la tristeza no tarda en llegar:
(La noche abre una tumba
y echa tierra sobre mí
porque muerto me he acostado
para engañar a la vigilia)
Pero todo lo sabe el ojo que crece,
y ningún cordero podrá jamás engañarlo:
Los lobos corren, también, de acá para allá en la negrura,
pero el instinto es apenas la voluntad de la noche:
Ella juega conmigo sobre un tablero de Fischer,  
y soy aleatorio como todos los hombres:
Mis palabras son inciertas y están enfermas,
porque, bajo la fiebre del insomnio,
 no saben qué he querido decir con ellas.

4.11.13

El quemado

Hay a la madrugada un fuego
que me quema la madera del ojo,
que me ceniza los recuerdos,
que fuga el aire de la sombra,
sombra que está sola a pesar mío:

Hay a la madrugada un fuego
que se despierta para quemarme:
Yo intento apagarlo desesperado siempre:
pero las palabras no son tierra ni agua,
y escribo agua o tierra

 mientras me incendio. 

3.11.13

Intereses


No me interesa el ojo. No me interesa el cerro.
No me interesa el dios. No me interesa la cicuta.
No me interesa la piel. No me interesa la reina.
No me interesa el cielo. No me interesa la saliva.
No me interesa la fuerza. No me interesa el trueno.
No me interesa la eme. No me interesa la hiel.
No me interesa el sonido. No me interesa la rabia.
No me interesa el olvido. No me interesa el ala.
No me interesa el retablo. No me interesa la lástima.
No me interesa la cura. No me interesa la fe.
No me interesa la muerte. No me interesa el hueso.
No me interesa el niño. No me interesa el viejo.
No me interesa la sangre. No me interesa la cena.
No me interesa el amor. No me interesa la lágrima.

Solo me interesa el todo
que es una forma
de decir infinitamente

nada. 

2.11.13

La tumba de las verdades

Párpados en éxtasis, carne en desaguados laureles,
es indiferente la huella del zapato,
porque uno guarda recuerdos y el otro añoranza:
Son uñas rompiendo la pampa,
sauces horizontales, prismas enlucidos en cámaras funerarias:
Es, apenas uno y solo ello,
el sueño cayendo del piélago al limbo,
contrario a los deseos de cualquier hombre inocente:
De la luna hecha un día como ojo negro,
todas las noches se suceden en solo un día:

Guarda tu tristeza:

la historia es el cementerio de las verdades. 

Un invierno

*El General Barro viene a taparnos,
y en sus estepas nos abrigamos con el cuero
de un tigre de Ussuri que matamos con la tristeza:
Hay un odre, también, que en días mejores llenamos
con kvas y lágrimas borrachas de tanta soledad:
ahora bebemos con la culpa del celo:
Debo decir que, blanca, eres más precisa,
y te nutres de la nieve prodigiosa que late en la albura de tu ojo:

*Bajo un rugido del Cáucaso
vemos descender toda la humanidad,
una avalancha de huesos y relojes,
endurecidos de tanto miedo:
Son ellos los que supieron cuando el amor
debía volverse una verdad y no belleza:
Lo pagaron con silencio,
pues nada puede nombrar a la hermosura.

*Nosotros, rotos, querida, y así sucedemos:
Pero aún la cercanía de la muerte nos despierta,
y esperamos como cascajos de nuestra historia
a que ellos nos ejecuten y nos entierren:

 *Mas nada ahogará estos dos alientos

encontrados como bestias en la tundra.

1.11.13

La nueva o vieja historia

Entre las pilastras que sostienen un arquitrabe inicuo
sueltan las palabras sabios fantasmas de una historia muerta:
Por olvidados se les dio el conocimiento,
mas se asustan de saber todo secreto susurrado
en las bóvedas de crucería:
Cada intersección guarda un recuerdo, y allí todo recuerda:
La sangre, el semen, las lágrimas, la saliva,
ríos infinitos se han atado en ellos hasta este momento:
Al otro lado de las arenas mordemos la estepa:
Y por eso te miro, asustada de ver un fantasma tan lejano:
La cabaña cede a la nieve del recuerdo y la genética:
Me dices que te abrace, pues se han reunido todas las verdades
y todos nuestros muertos las reclaman,
heredando nuestro conocimiento,
conocimiento del pasado que se asusta del ahora:
Solo sabemos lo que no han sido,

y esto es demasiado peligroso como para crear una nueva historia.