25.4.18

Todos los que mataron a la poesía XXIII

Serán Ceniza
de José Ángel Valente


Cruzo un desierto y su secreta
desolación sin nombre.
El corazón
tiene la sequedad de la piedra
y los estallidos nocturnos
de su materia o de su nada.
Hay una luz remota, sin embargo,
y sé que no estoy solo;
aunque después de tanto y tanto no haya
ni un solo pensamiento
capaz contra la muerte,
no estoy solo.
Toco esta mano al fin que comparte mi vida
y en ella me confirmo
y tiento cuanto amo,
lo levanto hacia el cielo
y aunque sea ceniza lo proclamo: ceniza.
Aunque sea ceniza cuanto tengo hasta ahora,
cuanto se me ha tendido a modo de esperanza.

19.4.18

Día -31



Un solitario, pequeño, suicida. Frente a la majestuosa miseria de una vida entera se detiene para respirar impreciso. Dios está en el suelo, llorando.  O es otra historia. No recuerdo su rostro.
Bajo mis pies algo grita. Lo oigo entre las uñas.
Nací enfermo. Crecí. Morí. Resucité a los pocos días, bajo la pristina tristeza de la lluvia. Ella abrió mis ojos abriendo los suyos. O cerrándolos. Recordar siempre fue un problema. La miraba, era diosa. Latiendo sobre un tigre mayúsculo se devoraba los pecados con los dedos desnudos.
Yo fui salvado. Por nadie. Fui puesto en una transición, en el medio de las vidas de todos. Yo era el puente entre sus vidas y la felicidad. El puente que luego miraban por encima del hombro, sólo para asegurarse de que no se habían dejado nada en mí. Mi orgullo me hizo creer que había sido algo más importante, no la transición, sino la trascendencia. Me equivocaba como la luz de un día se equivoca creyéndose única. O como el sol imbécil que se despierta siempre para entender que es el mismo él hasta el fin de los tiempos.
El telgopor ardiendo sobre mi espalda, luego de salvar a mi padre de ser prendido fuego por mi madre. O era el perro que mataron mientras yo me hacía el dormido. O la tierra que se desprendía de sí misma, para desconocerse.
Y cuando el fin de mis días llegó, por mis propias manos, sangre, un cuchillo sucio, ella me despertó de un sueño que no quería perder, y resucitado me condenó con todo su amor, con todo el amor de la tierra, a ver el fin del mundo conmigo acabado.

27.2.18

Lenguas de Tasmania

Sin ruido:
La tierra en mis pies:
La peste en la tierra:
La muerte en la peste:
La nostalgia en la muerte:

El día anterior a la muerte,
el día que nos existió a todos:

Este día infinito

24.1.18

Katte

estoy crucificado entre una luna de katanas:
si el circo sobrevive a la fiesta veremos muertos:

Recuerdo a un perro que en vida no fue mío,
pero ahora lo es:
Fue nuestro perro:
Se sentaba en la puerta de la casa a mordisquear un hueso,
siempre el mismo hueso:
El dueño (-yo -tú -ellos) no podía quitarle ese hueso:
No pudo nunca:
El perro murió y fue enterrado con su hueso:
El dueño (-nosotros)
lo visitaba a la tumba de cuando en cuando,
y se (te) arrancaba (s), una vez por visita,
algún hueso que ya no le era útil (pues la muerte lo/nos venía a buscar),
y se lo dejaba sobre la fría tierra del túmulo:
Nunca pude saber si lo hacía (¿lo hacías? ¿Lo hacíamos?)
por nostalgia
o por permanecer siempre recordado
en los mordiscos de un perro muerto
-Objetivismo insustancial, como todo lo objetivo

en subjetiva inhibición de la no materia.

21.1.18

Hīrō no Kage

私が来た

Ante mi delirio habrán de caer todos los poetas:
Convertidos en dioses de escayola:
Con una lágrima pendiente:
Y ya no tendré nada más que decir:
A mis pies el mundo entero;
Luego de haberme borrado:
De haberme olvidado:
De haberme sido:
Yo, el Uluṟu del final: 
de la tierra inútil:

Todo poderoso sobre mi cabeza reclinada, 
brilla el fracaso eterno, y a mis lágrimas responde:

Kimi wa 
Hīrō ni Nareru!

20.1.18

Melancolía___AAaaaa^00A

Cada vez son menos:
las ovejas en el corral:
Podría prostituirme:
En versos correctos:
Legibles; coherencia:
Podría pagar a sicarios:
Del mundo editorial:
Para ver mi libro abierto:
Ser un independiente moderno:
Pero por qué escribir:
Para lectores que confunden:
Poesía con nostalgia:
Poesía con ironía:
Poesía con vida:
Por qué venderme:
Si vendido fui desde mi nacimiento:
No me gusta ser redundante:
Sólo si mi mano lo pide:
Sólo:
Solo:
Nada hay de noble en mi existencia:
Nada de loable, nada de extraordinario:
Hay incluso sólo connotaciones negativas:
Que me avergüenzan de seguir vivo:
Pero quizá alguien en un suspiro:
Me sonríe, me bautiza, me expía:
Y apenas puedo pensar en qué es hoy:
El día de mi exilio, el día de mi muerte:
El día de mi vida, el día de mi castigo:
En qué me he convertido:
En nada:
En lo que era:
Un imperio de basura:
Disculpe, lector:
La coherencia no es lo mío:
La perfección o la corrección:
Soy un error permanente:
Y usted tiene que conformarse con ello:
Puede retirarse sin lástima:
Puede retirarse orgulloso de su existencia:
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19.1.18

Con horror_0x000100000010

Y el amor pasó por entre las fibras del otoño:
Solitario, sucio, vacuo:
Yo era tú antes de ser yo,
dijo:
Tú eras yo antes de ser tú,
dijo:
Y levantó una mano cerrada,
rompiendo dioses:
Y mi boca se volvió innúmero espejo:
Imagen tras imagen los días sucumbieron:

Y esta desesperada yuxtaposición de los colores:
Y la sangre retumbando bajo la sombra:
El olor a sudor y espanto:
El agujero negro que bautizaron futuro:
Una diosa desnutrida, yesca, madre piedra,
mis dientes girando en el viento:
Al grito, son, el estupor ante la no muerte,
soledad arruinada sola, sin amor,
sin aire, sin locura, sin silencio:
Herrumbre avanzando sobre cordura:

Me encontré muerto a la mañana siguiente:
Entre días y días mi alma fusilada.