Ya fantasma, sin diccionario a mano, sin vocabulario,
sin pomposidad, sin vida, sin pájaros, sin sobornos, sin silencios,
me encontraron, desnudo, tirado bajo un río,
que estaba bajo un puente:
Debajo x2, multiplicador de fantasma:
Y ahora sin sin, me no expreso como debe ser,
me sumo a la mediocridad rutinaria
de escribir porque sale, porque creo habitar poesía,
porque los lectores, porque mi visión:
Las muertes son tan en vano que ni el ganado agradece
el joven pasto que da nuestra invitalidad:
Mas los poetas insisten en sugerir vacuos sentidos
hacia un horizonte que, callado, sólo espera
la destrucción del verso:
Y las manos que siempre, siempre tiemblan:
Ya pecadoras, esperando los versos
que les den la absolución.
14.12.16
10.12.16
Sandra Figueroa, un poema
No es
Por suerte me llamaste.
Por suerte fui.
Recorrimos el tiempo
cuesta abajo en la llanura
hasta sangrar.
Vi la mirada frente a frente,
la oscuridad insepulta,
los hundidos ojos:
lo insoportable.
Sentada allí,
pequeña roja de pelo negro
la tristeza ví,
o era el miedo,
la crujiente madera:
¿nogal o roble?
¿De qué mixtura?
Adentro en el pecho
la misma soledad:
sin tiempo.
La película, el microfilm ,
los gritos alcohólicos que besan el aire,
los ojos alcohólicos,
la negrura incipiente toca tus pies
con la fuerza del viento.
Abrimos el cajón de los tiempos:
resonaba en el corazón
como una música disfónica.
Hacia dónde escapar
esta noche tan oscura la verdad
que despierta por lejanos cielos
y tú pequeña a qué distancia
puedes ver una y otra vez lo que no es:
Lo que no es.
Sandra Figueroa, poema inédito (dic. 2016)
6.12.16
Adiós, poesía II
Si bien el sueño se difumina en cuanto trato de rearmarlo,
puedo reconocer fuerza en él, o nostalgia, o una posible extensión
de una posible vida mía:
Un voyage de autodescubrimiento,
o una necesidad de llegar a un lugar
¿al que pudiera llamar hogar?
¿Donde me esperaban grandes respuestas?
¿Donde encontraría mi finalidad
o mi fin?
En todo caso, la necesidad de llegar ahí era desesperante:
Nuevo México, EEUU;
Varado en la estación de ¿buses?
esperaba junto a otras cuatro personas (cuatro yo)
no sé qué para llegar al Lugar:
Dos jovencitas en un coche, dos bien americanas jóvenes,
se acercaron y se ofrecieron para llevarme (aquí estaba solo, ego):
La que supuse era la más locuaz y sociable
me dijo, sin haber dicho yo una palabra,
que sabía cómo llegar allí (there, there):
Tenía un beanie girs atrapando una frondosa cabellera rubia poco cuidada,
tenía unos ojos marrones atrapados en el blanco de su belleza,
tenía algo de sirena y algo de perro callejero,
y me decía con una sonrisa (si bien las gordas nubes tapaban toda posibilidad de cielo)
"Sé cómo llegar ahí, lo sé";
y sin más comezamos a viajar (los compañeros de viaje,
tanto los de ella como los míos, aparecían y desaparecían
según lo recurriera la situación, ego):
Pasamos por un viejo río donde el agua amenazaba la vida misma,
fuimos a la casa de una anciana dura, de esas que vieron
el comienzo y el final de todas las cosas,
que nos despidió con una advertencia:
Ella, la chica del beanie, me arrinconó casi llorando,
antes de volver a partir, y me dijo, tomando mi rostro entre sus pequeñas manos,
que quería más que nadie que encontrara el Lugar,
pero que no quería, a la vez, que yo "............................":
Luego de eso nos besamos, y luego de eso partimos con más tristeza que antes,
y luego de eso nos amábamos (oh, su sonrisa), y luego de eso todo era cada vez menos claro,
el sueño era cada vez menos sueño, la vida menos vida,
el Lugar menos significado, el viaje más difuso,
hasta que desperté, con el olor de la vieja realidad tapándome los pulmones:
Y triste me levanté, e hice el desayuno, y revisé mi correo,
y tomé vitaminas y un ansiolítico, y decidí escribir por necesidad (aunque tal vez,
toda mi escritura haya sido por ello) este sueño sin nada extravagante ni peculiar,
que me dejó en una angustia algo fantástica, o ajena, aunque mía (?):
Y escribí esto escuchando música y buscando,
primero en mi memoria y luego en la memoria virtual,
a la chica del beanie gris, pero nada satisfizo mi necesidad de recrearla,
y tuve que escribirla, y olvidar mi propósito real,
lo msimo que sucedió en el sueño, si usted que lee recuerda:
Empezó con la necesidad de encontrar un Lugar,
acabó con la necesidad de estar con ella para siempre:
Y así fui olvidando todo propósito o voluntad,
para rendirme a esta nimia e inútil tarea de recreación (apenas precisa),
y pensar que el sueño y el poema son formas baratas de mentirme,
que podría parafrasear a Yeats y decir que aunque ya estoy viejo de vagar,
por tierras ni bajas ni altas, descubriré dónde se ha ido,
y besaré sus labios y tomaré sus manos,
and walk among long dappled grass,
and pluck till time and times are done...
y con una lágrima despedir lo que no es ni será,
y escribirlo, quizá para convencerme de algo,
quizá para no olvidar algún detalle,
y terminar y seguir una vida patética
de sueño sin sueño,
de pronto olvido,
de lenguaje engañando el propósito del tiempo.
puedo reconocer fuerza en él, o nostalgia, o una posible extensión
de una posible vida mía:
Un voyage de autodescubrimiento,
o una necesidad de llegar a un lugar
¿al que pudiera llamar hogar?
¿Donde me esperaban grandes respuestas?
¿Donde encontraría mi finalidad
o mi fin?
En todo caso, la necesidad de llegar ahí era desesperante:
Nuevo México, EEUU;
Varado en la estación de ¿buses?
esperaba junto a otras cuatro personas (cuatro yo)
no sé qué para llegar al Lugar:
Dos jovencitas en un coche, dos bien americanas jóvenes,
se acercaron y se ofrecieron para llevarme (aquí estaba solo, ego):
La que supuse era la más locuaz y sociable
me dijo, sin haber dicho yo una palabra,
que sabía cómo llegar allí (there, there):
Tenía un beanie girs atrapando una frondosa cabellera rubia poco cuidada,
tenía unos ojos marrones atrapados en el blanco de su belleza,
tenía algo de sirena y algo de perro callejero,
y me decía con una sonrisa (si bien las gordas nubes tapaban toda posibilidad de cielo)
"Sé cómo llegar ahí, lo sé";
y sin más comezamos a viajar (los compañeros de viaje,
tanto los de ella como los míos, aparecían y desaparecían
según lo recurriera la situación, ego):
Pasamos por un viejo río donde el agua amenazaba la vida misma,
fuimos a la casa de una anciana dura, de esas que vieron
el comienzo y el final de todas las cosas,
que nos despidió con una advertencia:
Ella, la chica del beanie, me arrinconó casi llorando,
antes de volver a partir, y me dijo, tomando mi rostro entre sus pequeñas manos,
que quería más que nadie que encontrara el Lugar,
pero que no quería, a la vez, que yo "............................":
Luego de eso nos besamos, y luego de eso partimos con más tristeza que antes,
y luego de eso nos amábamos (oh, su sonrisa), y luego de eso todo era cada vez menos claro,
el sueño era cada vez menos sueño, la vida menos vida,
el Lugar menos significado, el viaje más difuso,
hasta que desperté, con el olor de la vieja realidad tapándome los pulmones:
Y triste me levanté, e hice el desayuno, y revisé mi correo,
y tomé vitaminas y un ansiolítico, y decidí escribir por necesidad (aunque tal vez,
toda mi escritura haya sido por ello) este sueño sin nada extravagante ni peculiar,
que me dejó en una angustia algo fantástica, o ajena, aunque mía (?):
Y escribí esto escuchando música y buscando,
primero en mi memoria y luego en la memoria virtual,
a la chica del beanie gris, pero nada satisfizo mi necesidad de recrearla,
y tuve que escribirla, y olvidar mi propósito real,
lo msimo que sucedió en el sueño, si usted que lee recuerda:
Empezó con la necesidad de encontrar un Lugar,
acabó con la necesidad de estar con ella para siempre:
Y así fui olvidando todo propósito o voluntad,
para rendirme a esta nimia e inútil tarea de recreación (apenas precisa),
y pensar que el sueño y el poema son formas baratas de mentirme,
que podría parafrasear a Yeats y decir que aunque ya estoy viejo de vagar,
por tierras ni bajas ni altas, descubriré dónde se ha ido,
y besaré sus labios y tomaré sus manos,
and walk among long dappled grass,
and pluck till time and times are done...
y con una lágrima despedir lo que no es ni será,
y escribirlo, quizá para convencerme de algo,
quizá para no olvidar algún detalle,
y terminar y seguir una vida patética
de sueño sin sueño,
de pronto olvido,
de lenguaje engañando el propósito del tiempo.
29.11.16
Dios te salve, cómputo
Un minuto más tarde se pensaron muertos:
Vivos no podían ajustarse los huesos:
Asustados se perdieron el miedo:
Endiosados crearon las puertas:
Dos fallos en el sistema, dos fantasmas en la luz:
Dos rendidos sin guerra, dos polvos sin tierra:
Dos rimas en un poema objetivista, dos gatos en una caja:
Dos dos sin sumar, dos pies de distintas huellas:
¿Y quién los supo? ¿Quién los transplantó?
¿Quién les dijo que amar era estar lleno de distancia?
¿Quién nombró amor por sobre toda cosa viviente
mientras dos desconocían el verbo,
mientras dos no distinguían una sombra,
una sombra sola que venía de dos?
Un minuto más tarde alguien los escribió,
pero uno y uno sólo podían numerarse
en el dolor de ser dos.
Vivos no podían ajustarse los huesos:
Asustados se perdieron el miedo:
Endiosados crearon las puertas:
Dos fallos en el sistema, dos fantasmas en la luz:
Dos rendidos sin guerra, dos polvos sin tierra:
Dos rimas en un poema objetivista, dos gatos en una caja:
Dos dos sin sumar, dos pies de distintas huellas:
¿Y quién los supo? ¿Quién los transplantó?
¿Quién les dijo que amar era estar lleno de distancia?
¿Quién nombró amor por sobre toda cosa viviente
mientras dos desconocían el verbo,
mientras dos no distinguían una sombra,
una sombra sola que venía de dos?
Un minuto más tarde alguien los escribió,
pero uno y uno sólo podían numerarse
en el dolor de ser dos.
23.11.16
Adiós, poesía
Cuando ni las palabras alcanzan, alguien dijo que se justificaba
la existencia de la poesía:
Esto es un claro error, es infavalorar la perspicacia del que todo lo nombra:
Y ¿dónde estuviste? ¿Qué viste? ¿Dónde viviste?
En un mundo sin palabras, vi un mundo sin lenguaje, viví lo silente:
Un adiós nunca es para siempre, ni siquiera es un adiós:
Es una excusa para dejar algo
y tener a dónde volver:
Pero si ese algo es tan abstracto que no puede siquiera formarse
en una esfera de titanita centelleante, o una calle inflamada,
¿Cuál es la excusa? El engaño, se supondría:
Como cualquiera en su rutina perruna, esto no es diferente:
Engaño e ilusiones falsas, para creer que algo nos espera:
En fin, sin inteligencia o inspiración mucho no se puede,
pero claro está que puede fingirse, como ya dijo Borges:
Y acá estoy, fingiendo desesperado,
pues una noche cerrada, una noche amenazante,
me dijo en sueños:
"Serás poeta o no serás nada":
Ignoró, quizás, que yo simplemente paseo
en el medio de dos términos tan relativos.
la existencia de la poesía:
Esto es un claro error, es infavalorar la perspicacia del que todo lo nombra:
Y ¿dónde estuviste? ¿Qué viste? ¿Dónde viviste?
En un mundo sin palabras, vi un mundo sin lenguaje, viví lo silente:
Un adiós nunca es para siempre, ni siquiera es un adiós:
Es una excusa para dejar algo
y tener a dónde volver:
Pero si ese algo es tan abstracto que no puede siquiera formarse
en una esfera de titanita centelleante, o una calle inflamada,
¿Cuál es la excusa? El engaño, se supondría:
Como cualquiera en su rutina perruna, esto no es diferente:
Engaño e ilusiones falsas, para creer que algo nos espera:
En fin, sin inteligencia o inspiración mucho no se puede,
pero claro está que puede fingirse, como ya dijo Borges:
Y acá estoy, fingiendo desesperado,
pues una noche cerrada, una noche amenazante,
me dijo en sueños:
"Serás poeta o no serás nada":
Ignoró, quizás, que yo simplemente paseo
en el medio de dos términos tan relativos.
18.10.16
Dos hermanos
Tersa estepa la del verso:
muere para nacer en el invierno de un lector:
Sin embargo, todos aquí conocemos la mentira mayor,
la que se estampa contra la pared nocturna:
Mi desesperación es mayor que mi ingenio,
por lo que las palabras son simples mecanismos catárticos,
sin brújula alguna.
Y usted que lee se engaña pensando
que ahora contempla un poema.
muere para nacer en el invierno de un lector:
Sin embargo, todos aquí conocemos la mentira mayor,
la que se estampa contra la pared nocturna:
Mi desesperación es mayor que mi ingenio,
por lo que las palabras son simples mecanismos catárticos,
sin brújula alguna.
Y usted que lee se engaña pensando
que ahora contempla un poema.
Un hermano
Si la casa de agua se cae del agua hacia el agua
el náufrago es la misma agua:
O quienes en ella se ahogan:
Y este pedazo de barro que se duerme en mi cama,
indefenso ante los vientos inextinguibles del dolor:
Tiene sueño y cabecea, con un cigarrillo en la boca me pide fuego:
Los ojos rojos tiene, como si el ocaso se le derramara del cerebro:
La boca agrietada tiene, como si los besos ausentes lo mordieran:
Las manos temblorosos tiene, como si tuviera miedo:
Pero digo que el agua y el barro se destruyen mutuamente en su pelo:
Sonríe y dice un chiste que no tiene gracia:
Simplemente está cansado, del agua, del barro, de mi poesía, del chiste y la gracia:
Sólo quiere dormir unas horas antes de ser consumido por el yugo de la realidad:
Y qué hago yo, náufrago de mi propia existencia:
Escribo esta basura inútil,
este ego concentrado en el cuerpo de una verdad blanca:
No puedo consolarlo, no puedo aliviar su carga:
Agacho ahora la cabeza, cansado o náufrago o agua,
y en su rostro dormido leo, en su piel blanca muerta leo:
No vuelvas a escribir este poema,
sólo prolongará
esto.
el náufrago es la misma agua:
O quienes en ella se ahogan:
Y este pedazo de barro que se duerme en mi cama,
indefenso ante los vientos inextinguibles del dolor:
Tiene sueño y cabecea, con un cigarrillo en la boca me pide fuego:
Los ojos rojos tiene, como si el ocaso se le derramara del cerebro:
La boca agrietada tiene, como si los besos ausentes lo mordieran:
Las manos temblorosos tiene, como si tuviera miedo:
Pero digo que el agua y el barro se destruyen mutuamente en su pelo:
Sonríe y dice un chiste que no tiene gracia:
Simplemente está cansado, del agua, del barro, de mi poesía, del chiste y la gracia:
Sólo quiere dormir unas horas antes de ser consumido por el yugo de la realidad:
Y qué hago yo, náufrago de mi propia existencia:
Escribo esta basura inútil,
este ego concentrado en el cuerpo de una verdad blanca:
No puedo consolarlo, no puedo aliviar su carga:
Agacho ahora la cabeza, cansado o náufrago o agua,
y en su rostro dormido leo, en su piel blanca muerta leo:
No vuelvas a escribir este poema,
sólo prolongará
esto.
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