19.7.23

A mi hija

A Cirilla Rusch


Hija, si tienes una astilla en el dedo

déjame saberlo:

así la arrancaré con mis dientes:

Como cada noche abierta, cada segundo inútil,

estaré a la urgencia, al llamado, al aullido tuyo:

A la necesidad febril de sentirte plena,

o a la sed instintiva de quererte entera:

Yo vigilaré como un perro tu cama,

la cuna del universo:

El regreso de la palabra:

Porque no hay camino que no desande en tu risa,

no hay lluvia que no se rompa en tu llanto:

Tu figura llena es de gracia:

Tu carne es el tejido de la verdad:

No hay grito después de tí:

No hay posibilidades:

Lo que empieza, empieza en tu imaginación:

Lo que termina, termina cuando te vas a dormir:


Déjame, hija mía, que te quite las tormentas del cabello:

Déjame prepararte el tibio baño donde persevera tu calma:

Dame la mano y sube al lomo del cansancio,

del lunes, del recuerdo y la escritura:

Te llevaré a salvo al único lugar que conozco:

Porque quiero salvarte, de todos los destinos salvarte:

Porque tenemos el uno y el otro:

Porque te nací desde el fondo de mis dientes:

Porque te inventé en un lienzo de domingo:

Porque al ponerte un nombre me nombré tu juguete:

Porque en el nombre de tus ojos se inventó mi arte:


Porque tienes en tu camino

la misión de armarme y destruirme:

Y yo la misión eterna de amarte.