28.2.15

Shrapnel

Cargado de fango y sin fango con los dientes en los ojos
bajo el pedestal de los poetas con pies de lobo:
Que los lobos no tienen pies sino su fantasía:
Riego el parapeto del sol con el que florecen los índigos y las musas:
Fracciono, digo, divido el átomo del silencio sin la palabra:
Imposible cultura de la existencia,
posibilidad del espejo en las panzas de ratas pletóricas de sangre:
Vaciado de estómago y lleno de hambre,
fugo el idioma de los reyes y sus cónclaves,
sus espadas chorreantes de justicia, sus morros famélicos:
¿Qué hay en el estómago de la palabra?
¿Poesía, acaso? ¿Vacío? ¿Huesos de poetas?
Hay nada, hay todo:
No hay haber:
Recorrido y desfigurado por las diagonales del mundo,
me rindo ante la duda que propone
toda certeza marcada con tinta:
Esa que se borra con el codo de la locura,
ese fragmento de un ídolo blanco
descuartizado frente a la mirada enfebrecida del barro ya Eva:
Por pedazos me uno a mí mismo,
con las manos temblando ante la indiferencia de la palabra.

26.2.15

La idea suicida (entiéndase la idea como una existencia suicida, no como la idea de suicidarse)

La realidad es todo aquello que no podemos razonar, ni desear, ni imaginar. La realidad es lo que es ignorado por el ser humano. Muchas ideas de realidad se han dado y todas difieren del núcleo de la idea. La idea es creación del instinto en proceso de supervivencia, esta es, la conciencia. Si el ser humano es un error de la creación, lo es también la conciencia y lo es también la idea: Lo que se considera como existente es lo plasmado por la esperanza del pensamiento, también conocida como supervivencia. La supervivencia es, entonces, el mecanismo mental a través del cual el ser humano niega la realidad. Esto se da porque la realidad, lo desconocido, se siente como amenaza. La voluntad de vivir es un mecanismo de defensa contra el hecho de que la raza humana es indiferente para el mundo, puede existir como no: el mundo seguiría su curso. Ante esta reacción del instinto, el ser humano desarrolla el pensamiento, y el pensamiento es negación. Pero, ¿cómo puede el ser humano negar lo que desconoce? Esta pregunta no podría siquiera existir. Lo que se desconoce no puede ser negado o ignorado porque no existe. Esto advirtiendo que lo que se supone como existencia es una lógica o una teoría del pensamiento. ¿Y si no existe la existencia? Digamos, todo conocimiento es teoría de la existencia, en realidad, de su posibilidad. La ciencia da hechos, pero estos hechos varían de conceptos humanos. Más allá de que sucedan, la idea es lo que se percibe, no la realidad. Toda explicación es idea. ¿No es acaso el concepto de conocimiento objetivo un razonamiento humano? Entonces, ¿cómo sabemos que los hechos son totales, es decir, que nada se le ha escapado a la mente humana? ¿Que lo objetivo es irrefutable? Quizá todo lo que esté explicado sean apenas fragmentos de la realidad, una aproximación vaga. La realidad existe independientemente de las ideas, entendiendo como existencia algo que es por sí mismo, sin necesidad de nociones o disquisiciones. El ser humano se vio obligado a desarrollar la conciencia como se vio obligado a caminar en dos patas o tener un dedo diferente al resto de las razas. No tuvo otra opción. Su libre albedrío no es más que una ilusión de la voluntad de supervivencia. Tuvo que desarrollar esto para liberarse de la realidad. Este gran agujero en el conocimiento humano es lo único verdaderamente posible, pues lo demás es todo teoría. Piense, todo en el mundo es discutible, argumentable, cualquiera puede tener una opinión sobre cualquier cosa, vivir su vida sin mayores problemas. ¿Acaso el científico que “está más cerca de los hechos objetivos” vive de diferente forma a quien teoriza sobre la vida más allá de la vida? ¿No son ambos destruidos por esta idea conocida como tiempo, quedándose sin respuestas? La vida humana y todas sus clasificaciones son volátiles e insignificantes. Este límite de la existencia (y su concepto) es la realidad en ¿movimiento?
-La existencia es una idea del ser. Una respuesta del pensamiento. Una representación de la supervivencia.
-La realidad es lo que se ignora.
-La realidad es lo que no existe.

En la tercera tercer proposición de este silogismo podemos ya apreciar un sofisma, porque contiene la palabra “es” en ella. Es, de ser, refiere a la existencia. Esto prueba la imposibilidad de acercarse a la realidad, incluso pensada como algo ajeno a todo conocimiento humano. Agregaría entonces que lo que no existe es lícito, porque mis limitaciones no moldean ni determinan las posibilidades excluidas de mi pensamiento.

25.2.15

Los ríos en la tierra

A Cecilia,
surco de posibilidades en el yermo de mi existencia

Olvidé lo que era dar vida,
sentado sobre el tiempo de los acetas,
signatura profana del sol quemado en su propio átomo:
Ahora veo sólo reflejos,
las realidades se atoran en las ruinas de la ciencia,
Crono ha sido un liberal muy ignorante,
y nos ha dado los segundos muertos en las manos:
Tic-toc, sentido y tiempo, violados por el instinto,
desfasados del agua, obliterados entre los junquillos:
Brea y polvo y polvo y huella,
segundos sentados en un trono que es el vórtice de María:
Su vagina abierta como la verdad:
Y por la verdad desangrada:
Los nervios celestiales del trueno socavados
del intestino del cielo,
bajo el cielo
de un cielo
atornillado a la razón de un banquillo de parque:
Dos sombras como ojos en el cemento:
Dos ojos como cemento en la ceguera de las sombras:
Dos cielos como espinas en la carne del tiempo:
Dos ciegos como sombras en la calle del cielo:
Hay ráfagas de centauros en tus venas cuando sonríes,
pero apenas se atreven a reflectar
sépalos y nectarios de la madurez de la tierra:
Porque eso se nos ha escapado, la indomable tierra:
Polvo a su polvo y barro a su barro,
no hay derecho a reventar el sentido del poema,
mas aceptar que lo ignorado es la sangre de nuestra historia,
que lo olvidado es su esqueleto:
Y allí quizá yacemos como el fuego en la idea,
doblados, como el reflejo en la idea,
reales, como la idea en el reflejo:
Astrónomos crucificados signan estas tibias herejías,
cordones de ayahuasca mental se desatan del viaje,
formando el recreo de la conciencia:
Imágenes de un imbécil sentado en un banco,
doblado por la ignorancia y la tristeza:
Fotogramas de tu carne erguida como una rosa violenta:
Un parpadeo y dudo,
enciendo las verdades como los poetas encienden los idiomas,
flujo en el despertar de tu imagen,
que despierta como un día hecho para existir eternamente:
Vanas estas letras que se buscan
como los ríos en la tierra:
El todo es un error de la nada:
Y este poema ha sido un accidente, querida:
Un error de nuestro silencio.

23.2.15

La teoría del espejo

A mi hermano

No creo en que las teorías se alejen de la realidad:
Las teorías la amoldan, dan una idea de realidad,
y sobre ella se construyen los cimientos de una sociedad:
Pero la realidad es lo que no podemos imaginar,
aquí cabe la pregunta de que si no podemos imaginarlo
existe o no:
Se debe asumir que sí, porque el mundo no depende de nuestro narcisismo:
Su existencia no depende de la nuestra,
y mucho menos de su idea de existencia:
¿Y si no existe la existencia?
¿Qué estamos preguntando cuando preguntamos si algo existe?
¿Y si el concepto de existencia es otra ilusión,
y todas las preguntas son ilusiones?
Y si las ilusiones tampoco existen,
qué son estas preguntas, qué es la realidad, qué es lo que existe:

Vanas palabras arrojadas al viento,
de alguien herido a muerte porque hirió a muerte,
como romper un espejo y darse cuenta de que del otro lado
estaba lo real, y él es el reflejo:
recostado sobre la fría
indiferencia de la noche:
La foto del hermano teñida de gris,
y él vive lejos de las preguntas, hermoso y valiente:
Hermano ya dios:
Apenas es alcanzado por las dudas
de alguien que llora y no le importa realmente la pregunta,
porque no hay nada que responder.

22.2.15

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Que alguien me hable:
que alguien me hable dios mío:
o estaré condenado a hablarle a esta página
que siempre está en blanco:
La escribo
pero siempre está en blanco.

La autocompasión es algo patético para un poema

No soy el reflejo de tu hijo, madre,
soy su desaparición:
Ellos no lo entienden,
ellos que se reúnen en grandes salones
y abrazan a sus originarios y nietos orgullosos
porque han entrado a la universidad
o han subido por la escalera laboral:
Ellos que se reúnen con sus amigos
porque tienen dinero que poner sobre la mesa,
porque eso es como hablar, madre,
como hablar y decir algo divertido,
o es como amar,
es como amar y hacer feliz a alguien:
Madre, yo no soy el milagro de tu hijo,
soy su fracaso:
Ellos que me hablan, madre, ven tu idea deformada,
desfigurada por las navajas del tiempo y la locura,
infectada por un dios caído y obeso,
soy esa idea nacida y malinterpretada, madre:
Qué lástima que hayas tenido que sangrar por mí,
y llorar, y sufrir, y parir esperanzas para mantenerme real:
Pero en unos momentos estaré fuera de aquí,
lejos del espacio y del tiempo donde
todas las personas comparten el pan y el vino,
la alegría y el engaño de ser reales y ser hijos
porque tienen ropas en el cesto y ropas nuevas,
porque tienen vacaciones y risas y fuego,
y a mí me ignoran por no ser tu idea, madre:
No soy tu hijo, madre,
soy su contrario,
y sólo uno puede permanecer en esta tierra:
El que lee estas palabras o el que las escribe.

Madre. Madre. Madre.
Fusilada por la esperanza bajo sobrias constelaciones enloquecidas:
El río del tiempo nacido de tu vientre.

20.2.15

¿Sobre el arte del nuevo siglo?

No hay necesidades de formalismos ni grandes dinamismos del lenguaje para suponer y explicar el arte moderno: Es caos. Caos como se concibe, es lo compuesto por indeterminadas variables que componen las razones y definen las variaciones, por lo que se hace imposible conocer tanto los acontecimientos futuros como discernir el verdadero valor de los acontecimientos actuales: Debemos centrar el foco de estas designaciones en el arte, que aquí sería no sólo los acontecimientos sino, al mismo tiempo, la causalidad inextricable y los efectos, por lo que el arte es todo y no es nada al mismo tiempo: Existe en el momento en el que se es apreciada pero, al ser imposible de discernir su futuro impacto, se vuelve algo volátil y con un valor relativo, que sólo la subjetividad puede dar, y esta no es lacónica ni global. Pero ante este hecho, podríamos suponer la existencia de una subjetividad universal, una forma única de comprender, apreciar, sopesar, sojuzgar, al arte: Esta subjetividad universal es el caos, la idea ecuménica de todos sobre la verdadera existencia de un valor real sobre lo apreciado. Al creer cada individuo, afectado por todos los componentes sociales, políticos, y hasta económicos de su posición histórica, pero no por ello asociado a una idea múltiple o una polarización de la idea, que su perspectiva es única y de alguna forma pertenece a otra idea universal del juicio, todas las perspectivas se transforman en impresiones positivistas sobre lo impredecible. Aquí entra el factor psicológico, en el que la raíz de toda idea a aferrarse a sí misma o apoyarse en la ilusión de otra es el miedo a no estar controlando o estar participando de lo que sucede frente a sus ojos. Viene a tomar su lugar el comportamiento social (deshabitado de la comprensión empírica, duda metódica o construcción lógica) para viralizar sus intereses, este es, el deshinibismo y el desinterés sobre lo único, que explota en demostraciones populares artísticas que se siguen sin una real aprehensión de la causa sino de la naturaleza caótica que se expresa en el instinto. La superficialidad, por lo tanto, trae encima otro rol importante, pero ella sea quizá consecuencia del llamado miedo: Dado que A en este mundo pasa a B con inusitada velocidad y camaleónica habilidad, quien aprecia A se desliga de sí mismo pasando a B sin comprender el trayecto porque simplemente tiene miedo de perderse lo que está sucediendo en el presente. Y, oh, los tiempos, pasado y futuro en el arte de hoy en día son meras excusas para tratar de dar una razón de existencia al presente, pero como lo presente e inmediato es lo único certero, a ello se aferra la persona, siendo transportada, hasta por momentos diría yo que inconscientemente, de presente en presente entre los cuales, de repente, como si la teoría de Schrödinger fuera tan posible como imposible, causando la angustia de la duda, y de la paradoja en sí misma, los valores han cambiado mientras parecen convivir al mismo tiempo: Son posibles el uno y el otro, pero es imposible aferrarse a la certeza y se opta por la elección impulsiva y caótica. No es objeto de este artículo, o llámesele como quiera, definir nada, sino de intentar comprender, pero también de establecerse como falso y verdadero al mismo tiempo:
La prueba más obvia sobre ello, lector, está en la primer frase del artículo, en la cual se dice que no se deberá caer en grandes formalismos o engranajes filológicos rebuscados, y sin embargo, lo he hecho, tratando de desviar su atención sobre el verdadero propósito: Lo he engañado. Sin embargo, por momentos, a pesar de tener un lenguaje elaborado, las ideas mismas se confunden y todo se convierte en algo caótico y sin demasiado sentido.

 Este artículo será visto como basura, un cuento, o una ecuación del lenguaje, según quién lo lea, lo que demuestra su validez como reflejo del arte contemporáneo, esto es, del caos, y, a pesar de las observaciones sobre él, la idea, sea cual sea, permanecerá, porque, como se ha dicho en un producto material del arte fast food, el caos es justo. 

19.2.15

La madre

Ella que los parió a todos:
A tu Grecia, a tu dinastía Romanov, a tu familia de Wilde:
Ella que los sepultó a todos bajo la vida,
que les dio tumbas vivas con flores ahorcadas y vivas,
para que todos ustedes se suiciden día a día,
desconociendo su descendencia y aceptando la derrota de vivir:
Puso los árboles con los pulmones abiertos como ojos,
para que todos pudieran respirar,
puso el aire como cordón umbilical, el aire ya vida:
Dimensionó las llanuras y los desiertos y las altiplanicies,
para que dejaran sus huellas en caso de perder los recuerdos:
Circuló los recuerdos, los hizo eternos, circulares,
para que todos pudieran saber que había que respirar,
en caso de perder las huellas:
Suspendió al tiempo en los relojes, lo hizo mortal,
le dio la carne de ustedes, su carne, para que sus arrugas
llegaran como las doce del mediodía llega a Viena:
Quebró la voluntad de la naturaleza, quebró el instinto,
para que los animales se les murieran en las manos
y las rosas en la boca y las orquídeas en el intestino,
para que no olvidaran que el mundo se moriría
cuando ustedes quisieran:
Diseminó el olvido con cautela, le enseñó física y matemáticas,
para que calculara con precisión cuándo romperles la existencia,
sin poner en riesgo su perpetuidad,
lo martilló en la forja del tiempo, para que el tiempo estuviera orgulloso,
y no los olvidara él a ustedes,
sino ustedes a él, recordándolo en las huellas de los relojes:
Domesticó a la muerte para que les recordara
que la vida era la jaula y su llave,
no para que murieran, sino para que olvidaran el recuerdo
de que el tiempo en los relojes estaba ahí gracias a los árboles,
que los árboles bramaban oxígeno por las huellas de los animales y su carne,
y que ustedes habían sido paridos
para mantener por los siglos de los siglos
el repetir incesante de la historia,
sin ninguna posibilidad de no nacer,
de no pertenecer, de no ser:
La madre que los parió a todos,
eso que nadie conoce y todos viven
porque no existe otra historia.

Plegaria de un robot enfermo

Please could you stop the noise? I´m trying to get some rest
Radiohead, Paranoid android

Por favor detengan el ruido, por favor:
Tengo un martillo en la mano y lo que martilla es la mano
y el martillo la sostiene:
Tengo un grifo descuartizado por espadas de agua
en una cuna donde debería estar durmiendo mi niñez:
Esta es mi paranoia, es mía, dejen el ruido que me la quitan,
lo que es mío es real, porque soy en cuanto
el reflejo se inflama:
Marismas y raíces trepan a la cama, y fiebre,
algo gordo y amarillo, pegajoso como las religiones,
infectado de androides y horneros y pumas
se arrastra entre las palabras,
dejen el ruido,
que me rompe el poema:
Por favor, el silencio señor, oh señor,
dame el silencio de los vórtices y los ángeles,
dame el silencio de los ignorantes y los inmundos,
dame el silencio de cada día,
pan de las bestias, hogar del niño muerto:
Dejen ese mundo a un lado, por favor, dejen de moverlo,
tiene tanto llanto y tanto grito en los intestinos
que me rompe el poema:
Por favor señor, oh señor, detén el ruido,
ahora y en la hora de nuestra vida,
perdona nuestras palabras como nosotros perdonamos nada:
Dame el martillo y la espada
para cortarle la cabeza a los clavos de tu tristeza,
para diseminar el aire incendiado en tus nervios,
para despejar el polvo de tu inexistencia:
Detengan el ruido, ese, ese mismo,
ese que están haciendo ahora mientras leen
que me rompen el poema.

Amén.

17.2.15

Hambre

Lector, ¿alguna vez ha tenido hambre y ha tratado de escribir?
No sé si podré explicárselo, quizá deba
hacer un ayuno de tres días, escribir algo en una servilleta,
sacar conclusiones, desesperarse, desconocerse:
Cuando uno escribe con hambre
escribe con los pies, los tendones fláccidos,
las manos se arrastran por el cuarto buscando migas,
mientras se escribe con los ojos,
que se beben sus propias lágrimas del hambre,
y la sombra se estira buscando frutas o carne,
mientras se escribe con la boca,
que se come los dientes de uno y la lengua,
mientras se escribe con el hambre,
que se come lo escrito y el sentido de la poesía:

Lector, quizá ahora lo entienda:
Usted es como el hambre.

15.2.15

La excusa es Roma

A veces escribo por escribir, como ahora, sin necesidad de:
Y me bloqueo con una luz lechosa y rósea,
pues mezclada con la sangre que derramada por Quinto:
Los pilares, esos que con sus faldones nuestros sabios insultaron,
sandalias de aceta, vellos de perro, las uñas iluminadas:
¿Qué sueño hay en el banquete que el emperador lo niega?
Fracaso, grita el consorte.
Hay tigres en su filosofía, repone el senado.
Duerman, censor, pretor, oh varones togados:
Esta Roma es la que sueña un linyera en la casa del reposo:
Alcen escudos y laureles,
que baja por la ladera la dama de los mortales:
Grácil es su paso, infinito su cabello, circular su belleza,
mas lleva entre sus manos el cadáver de una rosa:
Se lleva a sí misma, dice un plebeyo.
Sabia dama nuestra, dice un plebeyo.
Está muerta entre sus propias manos, dice un plebeyo.
Acratismo puro es su misma existencia, dice un plebeyo.
Las vacaciones estivales han terminado,
todos descienden la mirada y se retiran a la rutina:
Las casas bajas y altas, tumbas de familias,
giran en torno al camino que ignoran sus dueños:
Pero la casa no dirá nada, porque su conocimiento es el de dios:
Oh, dama de los destinos,
frota tu vientre y danos esperanza como hijos:
Pero soy estéril, se apresura a balbucear:
Y la luz se abre, otra vez, como antigua telaraña,
y se me despegan los ojos de la fiebre de escribir porque sí:
Entonces llego a este punto en el que no sé qué decir,
porque no sé qué he dicho:
Dejo la pluma, escupo la tinta:
Sabrá, lector, que escribir me ha salvado:
Sí, he sobrevivido
a costa de mi propia vida.

14.2.15

Palabras en ruinas

Este sur invadido de polillas y setas, de árboles filosóficos,
de mezquitas dinamitadas y escombros de hueso,
abierto al destino del viento, que va para donde la tierra,
se cansa, se desenvuelve y enrosca, se convierte en pensamiento:
Y este hueco en la historia que es este sur y su sangre
se divierte en ferias llenas de grullas parlantes y fuegos fatuos,
y el hombre se divide del instinto y vuelve a dios,
y dios se divide del hombre y vuelve al pensamiento,
y todos se confunden mientras el cielo se llena de pólvora:
Flores de acacia decapitadas por la razón,
sepulturas de reyes abortados por la ciencia,
Este sur inválido y con la boca llena de arena tiembla:
Yo lo camino con el asma de un trueno,
las piernas apenas me sostienen, es en realidad el hilo del pensamiento,
que me cuelga del cielo y me mueve y me existe:
Soy la consecuencia del tiempo y su causa,
soy el termómetro que marca su temperatura y soy su fiebre:
Blasfemias de los antepasados cumplidas por profetas del fuego:
Este lamento de hambre y lobo desdentado
en estepas tan muertas que todos las confunden con caminos,
y yo en una cruzada línea de saber sin palabras,
con el oído pegado al suelo para saber qué dice el silencio:
Su lenguaje es el de la tierra, pero la tierra no sabe hablar:
Su lenguaje es nuestra ignorancia:
Lo llenamos a este hueco en la memoria del solitario:
Con heno y palabras y ciénagas y gallos y cartas,
lamentos del río que sin pasar pasa porque no es otra su voluntad:
Oídos huecos de los animales oídos huecos del cielo:
En laberintos de musas nos metemos sin saber qué decimos,
nos perdemos porque no sabemos contestar el camino correcto:
Y hacemos esto, trazamos nuestra mundología en sus tripas,
aramos, filología del ahogado, lustre del erudito,
zanjamos, agua del león oriental, vino de los oráculos:
Sur, de pasado y futuro vacío, de presente vaciado,
de ideas y carne dibujado, de plástico dimensionado,
de montes donde crucificados todos los pumas,
de cristos donde devorados todos los pecados:
Eleva tu cresta, sur inválido, piel vieja de serpiente nueva,
alza tu manto de fatalidad sobre las coronas del norte:
Erige tu estandarte en el centro del tiempo y sé relativo como tu definición:
Haznos tu consecuencia y danos el reino de tu pensamiento,
caja de juguetes donde reposan todos los poetas,
caja de juguetes con la que el olvido juega.

13.2.15

Un poema que trata de una despedida pero no sabe qué significan las palabras y no es un poema al final sino una lágrima

Desde que te fuiste, hay un pedazo de música,
colgando como una res en la habitación llena de polvo:
A veces entro ahí para ver si estás durmiendo,
pero hay madera y cucarachas y un trozo mío que no sabe qué hacer:
Arreglé una computadora vieja para ver cosas que no importan,
pero como en un naufragio, quién sabe, quizá una botella,
al menos puedo seguir escribiendo, aunque eso sea lo mismo
que cavar mi tumba.
Papá sigue rebotando en las paredes, vas a entender lo que digo,
el perro está bien y tiene pulgas:
Yo veo si hay un agujero donde meterme, o una salida,
pero siempre me encuentro en un loop de tristeza y soledad:
La suerte no es excusa, tampoco lo es la locura,
por eso me dedico a deambular en este laberinto que yo he construido para mí mismo:
Podría dar razones, pero a quién le importan si son estatuas
donde las palomas del presente se cagan:
Como el minotauro de Borges, espero al que me libere,
pero estoy totalmente confundido: Teseo nunca existió,
era un reflejo creado por los deseos de la bestia miserable:
Así que escaparse, o mejor, hacerse cargo de ser no está en ningún lado:
Queda empujar lo que quede por empujar con lo que quede para empujar:
Pero he notado que el silencio sí hace el ejercicio de recordarte,
a veces, y como una bóveda se acomoda en mi pecho
para que tu nombre resuene:
No soy feliz, pero nunca he sido feliz:
El problema es ser cada vez más miserable. Deberían enseñar en la escuela
cómo no ser miserable. Ahora los números no me sirven, ni las letras,
ni los putos mapas para saber dónde queda Nassau.
Me ahogo frecuentemente con la poca comida que hay:
el colmo de la ironía. Poco a poco mi paranoia crece
y ahora al miedo de dormir o de subir al colectivo se le suma el de comer:
Todos los miedos el miedo, el Cortázar que nos gusta a ambos y no el
de la Rayuela que vendió tanto, o el de los aniversarios:
Las películas que me recomendabas, ahora me doy cuenta de que mi instinto artístico tenía su raíz en el tuyo, y viceversa:
Me molesta no saber qué música escuchar, ya que vos siempre me recomendabas algo nuevo:
Sólo repito lo mismo una y otra vez,
y es un poco la metáfora de mi existencia:
La idiotez metódica:
Desde que te fuiste hay agujeros hasta en los agujeros,
y la lluvia cae más fuerte, y el sol no calienta, incendia,
y la tristeza no entristece, desvanece, y el amor no enamora,
duele:
Éramos tan parecidos que siempre estás vos escribiendo estas cosas,
y yo me miro desde la ausencia:
Eramos tan parecidos que me pregunto si vos te fuiste o en realidad me fui yo,
abandonándome a mí mismo en el fondo de estas palabras vacías.

Un hombre borrado por sus propias huellas

Nunca te seguiría, jamás bajo los escombros
de tus hojas y tus latitudes, jamás bajo los ídolos
de ormolú que decoran tus espejos y sus breves sinfonías:
Nada sobre esta tierra seca, de sangre seca de aire,
de tierra seca de estaciones y polvo y osarios y saliva,
nada nos revierte a nosotros y nuestros sueños,
que florecen en medio del susto porque la vida lleva un reloj:
Nunca te desintegraría, llamada de berserker, fiera luz,
a tu condición propia, insultante, desmedida de sí misma:
Tu sombra te hace justicia cuando se encoje:
Es la suarda de los días que en exilio se apropia de tu lengua
y esos cuentos de viejas glorias que contabas
hasta quedarte sin saliva:
¿Dónde está tu pasado ahora? ¿Viene a rescatarte?
¿Viene a darte de nuevo las manos, a suavizar tu piel arrugada,
a endurecer tus tendones y tus músculos, a tensar tus penas?
¿Viene a recordarte que eres su acumulación?
¿O su olvido?
Leche silvestre que se fuga de la niñez, aguamarina desolada,
contra las rompientes de tus huesos viene a chocar la sal de tu infancia:
Silbos que bajan desesperados porque sólo encuentran sordos
en un cielo vacío, en una tierra sin oídos, en una extensión
de llanuras infestadas del musgo alegórico:
Eres la fiesta y la despedida,
o algo en el medio de ello que nadie recuerda.
Nunca te hubiera seguido hasta este vórtice de tristeza,
y he escrito para quejarme, para sacudirme tu sangre de mi camisa,
pero ha sido en vano:
La poesía era tu huella, y sin embargo de ella escapas
porque un libro ha caído sobre tu memoria:

Ahora tú eres la huella, y la poesía lo que la borra.

9.2.15

Las musas de las estatuas

A Sandra Figueroa, 
volumen abierto de la biblioteca miserable que soy

Rábida la prostituta del fuego se mezcla con
gas en el cielo de los refugiados, la brecha es verde
como el placebo de los ancianos en el hogar del monte Trista:
Silencio de bruto y animal desollado fiera el arma,
tridente bajo el agua ahogado de ser arma y no beso:
Láminas de vegetales sobre las mesas de los domingos,
cuando todas las misas han llegado a la llaga,
cuando todos los polvos se han sembrado en el viento:
Fiera de carne roja como la sal cuando sangra,
se reduce a la cópula con las raíces del árbol ancestro
que defendieron los indios con sus uñas:
de sol y serpiente uñas,
de oso reventado y salitre,
de carcaj roto por amor:
Desarrollo del lenguaje y entendimiento del musgo,
al silencio lo que es del silencio:
Petrova la inútil, cruz sobre belleza,
monja sobre la que se crucifica la cruz y la belleza,
cruz sobre la que se embellece el quiebre del voto:
Tú sobre todas eres santa, tú,
que con tus dedos de gusano dejabas caer los platos
y arruinabas la piel de los amantes:
Eras infinita y eras el confesionario de la carne
para los hombres que cobardes se fugaban de la sombra y
su craneana futilidad, amén al salmo de tu vientre,
virgen blanca de ser olvido del hueso y Fausto:
Pequeña, tus manos, fresas recogiste y rósea tu corona de tormentas:
Marga la muñeca elefante,
*envaina la espada y erige la frente orgulloso*
Te miraba desde la tronera para bendecirte la frente con una flecha,
pues pura de trigo en trigo irisabas los deseos,
los yelmos yacían como osamentas cuando tu paso pasaba,
mas este caballero condenado por tener el semen negro
se florece como el campo de tu existencia cuando tu cabellera explota:
Puede perdonarte,
*Inclina la cabeza y un enjambre de laureles se prende en sus ojos*
Testigo, madre o buque de guerra,
última entre las últimas, no tienes nombre porque estás viva:
A tu canto llegan devorando el tiempo los mirlos,
que estaban enterrados en tu vientre:
No somos, somos no lo que tu canto pero menos el tiempo:
Ejecutada latitud del fuego, desconocida te hayas y somos aquí,
áurea tu despedida se hace néctar en los omóplatos y las vigas,
y todos los cielos se fracturan por ser espejo tuyo:
Así que mar y rugido de la espuma te llenas de gracia,
nos contemplas sin ruido ni palabras y crispas los sentidos:
Leche tu saliva, miel tu sangre, triunfas sobre el desierto,
granos de tristeza somos y tú triunfas sobre el abismo:
Milagro que nunca te ha encontrado, rabia de la carne,
así te deseo, viva e imposible, así me circulas como
el otoño a las hojas, así me abres para cerrarme
y eterna te cierras para que mis palabras te abran.

8.2.15

Todos los que mataron a la poesía I

"Es justo allí a mitad de camino entre el huerto desnudo y el huerto verde, cuando las ramas están a punto de estallar en flor, en rosa y blanco, que tememos lo peor."


Robert Frost

6.2.15

Un poeta moderno

I

Hoy vivo en un baldío del olvido,
un borracho deambula por la casa cazando moscas,
y yo contemplo la ventana:
Contemplo más allá, un baldío donde ha sido parida la soledad:
Esto que escribo es un pedazo de mi existencia,
que confundida se ha mimetizado
con el vacío de la página en blanco.

II

Tiempo y días, el hombre y su olvido,
como una pasta densa que se mastica:
Afuera todo duele:
El sermón del viento rebotando en los alambres,
el ahogado silencio estival en los ficus,
la baba que la rutina deja a su paso,
el llanto de las piedras y el nombre de los pájaros:
Y he aquí un hombre que contempla su propia muerte:
Decidido a resolver el conflicto de su homicidio,
pasa hojas y horas, pensante sobre la marca
del reloj que tiende a condensar las preguntas,
y cree en un laberinto de esperanza estar cerca del homicida:
Pero miremos a este hombre más de cerca:
¿Era él el que yacía muerto en el piso
o era su sombra?

III

Un hombre devoró todo la tierra
sólo para devolverla
sólo para vaciarla
y llenarla con su existencia.

IV

No hay forma, dijo el hombre.
¿De qué?, preguntó el otro.
La poesía, lo que hemos hecho, le hemos dado un cuerpo
y hasta una conciencia. Le dimos empleo, la bañamos,
le dimos de comer el significado de nuestras comidas.
Le dimos hijos, nietos, un pasado.
Eso es cosa de hombres, suspiró el otro. La poesía es lo que debería haber sido
cuando no se la piensa ni escribe.
¿Es esto lo que hemos hecho? ¿Nuestro mayor pecado?, lloró el hombre.
No, lo peor que hemos hecho con la poesía es hacerla mortal.

V

Esa miga de fuego que se revela:
Ciencia del rayo, eso eres:
Página del cielo que abre el trueno y lo despierta:
Herida eres, y sabes a girasol,
manto de mantos es tu carne:
Exige el olvido,
doblada la cabeza
sobre el blanco de una biblioteca que sangra:
Diagonal estás incompleta:
Mas allá del lomo de la tarde
un segador te promete la sombra:
Su trigo es aire, y el aire tiempo,
y pasa acariciando los bordes de tu vestido de tafetán,
pero las que se arrugan son tus manos:

Ella, odisea del hombre:
Sangre que clara se invierte sobre la sombra
y gotea sobre la mano que escribe y tiembla.

VI

Tengo tanta sangre para derramar
que no sé dónde escribir el corte.

VII

Ya lo he molestado bastante lector, discúlpeme,
tengo que ir a mendigar tiempo.