16.6.14

Feliz día

Feliz día al ausente. La gente cría cuervos todos los días,
los ven por el espejo retrovisor del alma, los alimentan con ira y heno
y a las doce de la noche los cuelgan para secarlos en las islas de la memoria:
 Pasan las plumas como horas, cortan, subyacen, someten, perfilan,
el cigarrillo contra el pecho de la luz, luz mortuoria, luz de ayer, luz de leche:
No hay caminos, hay huellas. En la niebla de la culpa todos se pierden.
Y yo sostengo este espejo, este filo, este fuego, que revela los ojos del sol:
 Soy pan y rabia, soy misa, soy gallo reventado, soy incendio consumido,
soy cenizas de cenizas, siglos de siglos:
Por la pared un agujero, y el ojo rueda al otro lado,
y vislumbra una ejecución sin verdugos,
piezas de ajedrez caídas en un charco de sangre, traición e inverso,
 amigo capado, amigo de noche, noche de aborto:
 Veo que las letras se están extendiendo como una marea, inevitables y absurdas, intrascendentes:
 Las dejo dormir en la orilla de mi hoja, pero el sueño lo abarca, la ausencia lo abarca,
y la página no puede quedar en blanco:
Soy el lobo de hierro, la rama quebrada, el rostro sin nombre:
Alzo las alas negras, de cuervo parido y golpeado, levanto vuelo sobre las horas,
desato las plumas en un torbellino de sombras:
Miro desde la altura a un hombre que camina y levanta la vista:
Quizás sea yo, saluda: Feliz día a ese nadie.