27.9.15

Como el sol que cae de la mano

Como la mano que ha dejado caer el sol,
retrocedo hacia el oscuro reino de la presencia:
La ausencia ha hecho nido en algún mistol
o un quercus robur, atragantada en la tierra:
Ye, humanos de clarión, maniquíes insuflados
de esperanza: Vanas cabezas en la fila hacia el cielo:
Todos dejados caer, todos desplomados:
Yerto el orgullo, la leña rota calentando
sus casas de machimbre y nervios:
La densa opacidad, como la respiración de un gigante,
envolviéndolos a todos
mientras chupan sus cigarrillos blancos, sus vinos agrios:
Ustedes, mortales, que son la ausencia,
me acompañan en mi soledad astillada:
Pues hundido entre las grietas de la esencia
no veo en ella a ningún otra alma,
no veo nada:
Retrocedido hacia la presencia,
la única y abandonada,
despojada de sus ropajes reales,
desnuda entre ustedes:
Mi compañía, vosotros, inermes,
que son la ausencia entera
ahogando mi presencia sola,
mi presencia de nadie,
de nada.