3.1.14

Criadora del fuego

Irracional, diosa fascinada que asciendes siempre,
has arrasado con nosotros:
Esperábamos la pulpa del trueno y su jugo,
rodeando los toneles de vino mareábamos el amor,
las piernas se nos hacían astillas o granizo,
y no importaba ya ese dolor en el pecho,
y el espejismo de decir lo oxidado:
Dominaste al fuego, rugido de mariposa:
oh, el silencio y la ceniza, amantes de ghetto,
fisuras de lo olvidado:
y tus grietas acabaron en mi cara,
tu contacto de horno imaginado, tu látigo de dientes:
domaste, criaste al fuego ese que te asustaba,
ese que en el agua de la ausencia
te consumía la sed con otra garganta,
sed inextinguible por ausente, dolor de piedra,
piedra sin cuerpo, cuerpo sin estaciones:
Y llegaste elevada y única, portento en llamas:
Así aniquilaste mis fuentes y mares,
que en una fuga revertida escapaban hacia mí de mí,
por morirse, evaporarse, en la demencia de tu rostro,
ira del sol transfigurada en tu belleza:  

Todo está vencido en el dominio de tu fuego.