30.12.13

El agua

Queda cerca el agua, y está muda de susto:
Ha tocado tu costado, que es de horror, bestialmente bello,
y ha besado una nota blanca en tus dedos fríos:
Besarte es como conocer el destino,
reconocer a los hombres por sí mismos en una muerte sola,
transparencia que es total en tu ausencia:

(Los caminos son hojas de afeitar si los recuerdas:
tus pies sangraban sobre laberintos de tierra profunda,
tu niña de ébano o cristal se moría en tu sangre,
y tú la mirabas desde el pretil de un pozo de agua
y tirabas de la polea para ver tus ojos subiendo:
desde las entrañas del agua muerta, desde el olvido del agua)

 Tocarte, mi mano trepando los muros infinitos de tu presencia,
sí, tocarte, que es otra manera de borrarme, desvanecerme:
tocarte y borrarme
para ser parido nuevamente por tu boca, páramo ahogado,
crecer en tu carne de diluvio,
madurar en tus movimientos de céfiro:
ir por el agua, esa agua asustada y muda y casi muerta:
espejo donde ocultas los ojos:
ojos donde los míos van a reposar
cuando se cansan de sí mismos:
Revientas en la distancia como todos mis silencios,
y bajo el agua está tu grito,
vaciando el cielo,
secando la tierra,

llenando el agua.