9.8.13

El concierto de mi sangre


                                                                                 A Alan Rusch

"(...) mi hermano despierto mientras yo dormía, mi hermano mostrándome detrás de la noche su estrella elegida."

Julio Cortázar
 
A mi lado el negro fuego prende la tristeza en las lumbreras, y ladeo la cabeza melancólica para observarte, mientras despejas el polvo del armonio y me traduces una melodía.
Remueves el órgano, y se lava el musgo que con celo cubría el árbol de mi pelo.
Tomas el helicón, y socavas la tierra que se ha estancado en el novilunio.
Rasgas el arpa; un demonio abandona el nido que ha hecho de primavera.
Besas el oboe, y mujeres de aladas cabezas echan miel sobre el dolor de los yunques.
Tiemblas el arco de violín, y los pasos que no te respetaron ahuecan sus bocas sobre tus huellas.
Revientas el bajo: de la escarcha nace el herbaje, y en tus tormentas llueven tigres.
Muerdes el piano, y en una ilusión de pájaros se fragmenta el sueño que en un reflejo te vio llorar.
Ojeas el tambor, y los mendrugos que partieron tus dientes elevan ahora las manos para abrigarte con ópalo y aguamarina.
Desnudas la guitarra, y las bemoles arrojan el oro de sus morrales para cubrir el camino por el que tus pies pasan.
Tu caricia destierra las estaciones eternas, hace pan del viento, abre sonrisas en la carne del limbo, obliga a arquear el cabello de dioses cabizbajos:
En el concierto del mundo eres el trueno.


Y cuando la orquesta de tus ojos descanse, da la vuelta y recoge las brasas de tus manos: Yo te espero siempre junto a mi hoguera estéril, hermano.