18.8.13

Movimiento esencial

Mueves resplandecientes los ojos, de agua mansa hechos,
y sacude al cielo la locura que desatas en las hojas por el otoño perdidas.
Mueves los pies, santos y desnudos,
y la tierra se moldea como la arcilla, haciendo de tu belleza un faro.
Mueves los cabellos, hilos del bronce, del sol, del hierro,
y el viento reposa soñoliento a la vera de sus caricias.
Mueves los labios, ríos separados, abiertos en la columna del beso,
y la luna se vuelve toda oídos para oír el silencio absoluto que tu voz guarda.
Mueves las pestañas, púas sagradas,
y por sobre las cosechas su vuelo doblan los pájaros.
Hasta que mueves ligera la mano, mujer,

y creas el mundo.